Los albores de la vida (4): Amanecer con una nueva luz

La vida existe, nosotros existimos, entonces en algún momento debe haber visto la luz el primer organismo viviente. En las últimas entregas de este blog hemos estado explorando lo que hasta la fecha sabemos del surgimiento de la vida en la tierra – que en la realidad es más una conjetura que certeza, aunque apoyada en una creciente cantidad de documentación científica.

Entre otras cosas, ha ido mejorando nuestro entendimiento de los procesos químicos que pueden haber dado origen a los primeros organismos. En la entrega anterior vimos como probablemente se formaron las membranas de las primeras células, y cómo pudieron haberse desarrollado las moléculas portadoras de la información genética. Estos son aspectos muy importantes de los primeros organismos, pero falta un ingrediente fundamental: el metabolismo, o sea, el mecanismo que le permite obtener energía para funcionar. El estudio del posible metabolismo de los primeros organismos puso el origen de la vida en una nueva luz.

Otro hallazgo que puso en una nueva luz a los primeros organismos, es que tal vez no se formaron en el mar, sino – posiblemente – en charcas en tierra. Sigue leyendo

Los albores de la vida (3): Amanecer

El día que la vida apareció en la tierra debe haber lucido como un día igual a todos los demás. Un sol joven iluminaba un planeta inhóspito, dominado por colores rojizos y grisáceos en el mar, la tierra y el cielo, azotado por impactos de meteoritos y volcanismo (ver la primera entrega de esta serie, Los albores de la vida). Pero en un lugar escondido, en algún cuerpo de agua que a primera vista era como muchos otros lugares del planeta, ocurrieron procesos químicos que dieron origen a conjuntos de moléculas capaces de mantenerse y multiplicarse: la primera vida.

Para entender la vida es preciso estudiar sus orígenes, que al fin y al cabo son también los del género humano. Además, si queremos saber si puede haber surgido alguna forma de vida en otros cuerpos celestes, tenemos que empezar por la única que conocemos: la terrestre. Sigue leyendo

Albores de la vida (2): Los primeros organismos

Hace unos 4000 millones de años, cuando la tierra estaba recién formada, los primeros organismos aparecieron en la faz de nuestro planeta. Debe haber sido en algún cuerpo de agua – tal vez el mar, tal vez una charca. Con seguridad no lo sabemos, y las preguntas que tenemos son muchas. ¿Cómo eran los primeros organismos? ¿Dónde se desarrollaron? ¿Cómo se formaron? ¿Cómo vivían? Será imposible aclarar estas dudas de manera concluyente: el tiempo trascurrido desde aquel entonces borró prácticamente todas las trazas. Sin embargo, los investigadores han encontrado muchos indicios que, en su conjunto, nos dan una idea de cómo apareció la vida terrestre. En esta entrega veremos cuáles son los primeros organismos de los que tenemos constancia. Sigue leyendo

Los albores de la vida (1): La tierra primordial

Para iniciar nuestra investigación de los orígenes de la vida terrestre, nos corresponde considerar en primer lugar el substrato: nuestro planeta. ¿Cómo era la tierra primordial cuando aparecieron los primeros organismos? ¿Era “caos y confusión y oscuridad”[1]? ¿Tenía aguas, o era un globo caliente y árido? ¿La reconoceríamos como nuestro hogar, si lográramos viajar en el tiempo hasta aquella época remota?

¿Qué sabemos de esta tierra primordial? Es escasa la información acerca de ella que ha sobrevivido hasta los tiempos actuales – pero suficiente para, por lo menos, darnos una idea de cómo fueron las fases iniciales de la evolución de nuestro planeta. Sigue leyendo

¿Qué es la vida?

Durante la larga historia de nuestro planeta tierra se han dado muchos acontecimientos espectaculares. Pero el hito más relevante ha sido, sin duda, la aparición de la vida. De todos los cuerpos celestes conocidos, hasta la fecha nuestro planeta es el único del cual sabemos que alberga vida. Tenemos curiosidad de saber si existen formas de vida en algunos otros cuerpos celestes, y la estamos buscando. Para esto necesitamos saber cuáles son las características de la vida, cómo definirla, para saber qué buscar. Sigue leyendo

Hitos históricos: La peste y el fin de la Edad Media

“En el año del Señor 1348 se produjo en la ciudad de Florencia y condado una grandísima pestilencia, y tal era su furia y violencia que en cualquier hogar del cual se apoderó, quien se hizo cargo de los enfermos, todos los cuidadores murieron de la misma enfermedad, y casi nadie sobrevivió más allá del cuarto día, y no valía ni médico ni medicina (…). Tal era el temor que nadie sabía qué hacer: cuando se apoderó de algún hogar, a menudo sucedía que ni una sola persona escapó de la muerte. (…)

Tal fue el terror que provocó verla tomar fuerza en una casa, que tan pronto como empezara, nadie se quedó: todo el mundo abandonó la vivienda en el temor, y huyó a otra; algunos huyeron a la ciudad y otros en el campo. (…) El hijo abandonaba al padre, el marido a su mujer, la mujer al marido, un hermano a otro, una hermana a otra. La ciudad fue reducida a llevar los muertos a la sepultura; muchos fallecieron, que al morir no tenían ni confesión ni los santos sacramentos; y muchos murieron por no tener quien los cuidara, y muchos murieron de hambre, ya que cuando alguien se ponía en cama enfermo, los otros ocupantes en estado de pánico, le decían “Voy por el médico”, y sin hacer ruido cerraban la puerta desde el exterior, y ya no regresaban. (…)

En cada iglesia, o en la mayoría, fueron cavadas fosas, hasta el nivel del agua, anchas y profundas según el tamaño de la población; y todo aquel que no era muy rico, muerto durante la noche, era cargado por aquellos cuyo deber era, y bien lo arrojaba a esta fosa, o pagaba grandes cantidades de dinero para que otro la hiciera por ellos. A la mañana siguiente había muchos en la fosa, se tomaba tierra y se arrojaba sobre ellos; y luego venían otros por encima de ellos, y luego la tierra por encima de nuevo, en capas, con poca tierra, como si se estuviese colocando capas de queso a una lasaña.”

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La revolución agrícola medieval

Tal como se expuso en la entrega anterior de este blog, los hitos históricos son aquellos momentos en la historia en los cuales ocurren cambios impactantes. A veces estos cambios son dramáticos y obvios – la Revolución Francesa, por ejemplo –, mientras que otras veces son más sutiles, pero con consecuencias no menos contundentes. Un hito histórico de este último tipo ocurrió en la Edad Media: a primera vista no aparenta ser más que un cambio en la tecnología agrícola, pero fue un cambio que tuvo repercusiones importantes, y que por tanto ha sido denominado la Revolución Agrícola de la Edad Media. Se trata de un nuevo tipo de arado. Este, combinado con algunas otras innovaciones agrícolas, hizo posible el desarrollo de las ciudades y, por ende, los avances que dieron origen al Renacimiento. Veamos qué pasó. Sigue leyendo