El ocaso de los neandertales (2): ¿Por qué desaparecieron?

Últimamente se están haciendo descubrimientos que nos indican que los neandertales, aquellos primos de nuestra especie que desaparecieron cuando nuestros antepasados colonizaron Europa (hace aproximadamente 40.000 años), no eran los brutos subdesarrollados que se pensaba que eran. Recientemente, por ejemplo, se descubrieron círculos de piedras calcáreas, construidos por neandertales en las profundidades de una cueva en Francia[1] (ver imagen arriba). Unos 400 fragmentos de estalagmitas, todos de tamaño similar, fueron dispuestos en formas circulares, en una sala a más de 300 metros desde la entrada a la cueva. Tan lejos de la entrada y de la luz del día, no eran viviendas. ¿Tendrían alguna función sociocultural o religiosa? Por ahora no tenemos ni idea de su uso; lo que sí queda claro, es que los círculos fueron construidos con un propósito claro, y que sus constructores deben haber sido suficientemente avanzados como para idear, planificar y realizar obras significativas.

Pero, si eran tan desarrollados los neandertales, ¿por qué desaparecieron cuando llegaron los humanos? ¿Qué pasó? ¿Qué hizo que aquella especie relativamente avanzada sucumbiera ante los invasores? ¿Acaso los neandertales no lograron adaptarse al cambio en su entorno ocasionado por la llegada de un competidor temible? Abundan las hipótesis; he aquí algunas de ellas. A ver si al final logramos llegar a una conclusión razonable…

¿Fueron los humanos, o el clima?

La gran mayoría de las hipótesis acerca de la desaparición de los neandertales la conecta con la llegada de los humanos (Homo sapiens) a Europa, con cambios climáticos, o con una combinación de ambos.

Es preciso resaltar que, mientras que en la mayor parte de Europa la desaparición de los neandertales coincide aproximadamente con la llegada de los humanos, esto probablemente no fue así en los últimos refugios de los neandertales, de los que hablamos en el post anterior. En Gibraltar, por ejemplo, los humanos llegaron mucho después de la desaparición de los neandertales: mientras que la última ocupación neandertal de la cueva de Gorham (Gibraltar) data de entre hace 24.000[2] y 33.000[3] años (algunos autores prefieren una fecha anterior[4]), los primeros artefactos humanos en esa cueva tienen una edad de 18.500 años[5].

Algo parecido ocurrió en la Cova Gran, en Cataluña: en este abrigo rocoso los estratos correspondientes al Paleolítico Medio, contentivos de objetos típicos de los neandertales, están separados por un estrato de sedimento estéril, o sea sin ningún resto de procedencia neandertal o humana, de los estratos del Paleolítico Superior, que contienen varios objetos atribuibles a los humanos, tales como conchas marinas perforadas, que los humanos utilizaban como adorno. En esta cueva, los humanos llegaron por lo menos mil años después de la salida de los neandertales, lo que implica que, por lo menos en la zona de la Cova Gran, las dos especies no se encontraron[6].

O sea, mientras que la extinción de los neandertales en las zonas colonizadas por los humanos puede estar relacionada con los humanos, en áreas remotas tales como Gibraltar y otras partes de la península ibérica, así como por ejemplo los Urales en la actual Rusia, la desaparición de los neandertales probablemente no tiene nada que ver con la llegada de nuestra especie.

Veamos primero las hipótesis que relacionan la desaparición de los neandertales con los cambios climáticos de aquella época.

Los neandertales y el frío

La época geológica durante la cual vivían los neandertales, el Pleistoceno, se caracterizó por una alternancia de condiciones frías (las edades de hielo, o eras de hielo) y condiciones más benévolas (los interglaciales, o interglaciares). En las áreas donde vivían los neandertales, Europa y el Levante mediterráneo, las edades del hielo eran muy marcadas.

Tal como ya comentamos en el post del 9 mayo 2015, durante las edades de hielo los glaciares, espesos mantos de hielo, cubrían grandes partes del norte de América y de Eurasia, así como muchas de las zonas montañosas de la tierra. En las latitudes más bajas, tal como la zona mediterránea, no hubo glaciares fuera de las cordilleras, pero el clima sí cambió de manera drástica, volviéndose no sólo más frío, sino también más árido.

La última edad de hielo, conocida como Würm, empezó hace unos 110.000 años y terminó hace 10.000, mientras que la penúltima, llamada Riss, duró desde 300.000 hasta 130.000 años antes del presente, aproximadamente.  Superpuestas sobre esta alternancia de edades de hielo, hubo oscilaciones climáticas con una frecuencia de pocos miles de años, de manera que dentro de las épocas frías ocurrieron intervalos más cálidos, y durante los interglaciales intervalos más fríos.

Los neandertales aparecieron poco antes del Riss, tuvieron su auge durante ese mismo período y buena parte del Würm, y desaparecieron hacia finales de este último. Obviamente eran una especie adaptada a los rigores del clima; pero es probable que les haya costado sobrevivir. Sirva como ejemplo de esto el hecho que durante los períodos fríos los neandertales se comían las médulas de hasta los huesos más pequeños de los venados que cazaban, mientras que en los períodos fríos se limitaban a abrir los huesos más grandes[7].

En efecto, durante los períodos más fríos los neandertales se desplazaban hacia zonas donde hacía menos frío. Estos refugios se encontraban ubicados principalmente alrededor del mediterráneo. Al parecer fue en uno de estos refugios, el sur de la península ibérica, donde los neandertales lograron mantenerse durante más tiempo. Allí no había presencia, o sea competencia, de los humanos, lo que les permitió sobrevivir por algunos miles de años a la desaparición de los neandertales en otras partes de Europa[8]. Ya comentamos arriba que la fecha exacta de la desaparición de los neandertales en Gibraltar no se ha podido determinar aun: puede haber ocurrido entre 33.000 y 24.000 años antes del presente, o inclusive antes. Esto hace difícil determinar si el ocaso de los neandertales fue causado por condiciones climatológicas adversas.

En el área del Atlántico Norte ocurrieron varios episodios de cambios climáticos rápidos durante la última época del hielo: lo eventos Heinrich. Estos eventos estaban relacionados con cambios en la circulación en el Océano Atlántico[9]. Como consecuencia de los eventos Heinrich, el sur de Europa se ponía más frío y árido, y ocurría una desagregación de las áreas aptas para habitación de neandertales y humanos. Los refugios se volvían más pequeños y más aislados, y las poblaciones neandertales en estos refugios probablemente sufrían a raíz del frío y la reducida disponibilidad de fuentes de alimentos, y se reducían en tamaño. Como consecuencia de todo esto podían ocurrir reorganizaciones y cambios culturales.

Por ejemplo, el evento Heinrich HE4, que tuvo lugar hace 40.000 años, coincidió con la desaparición de los neandertales de grandes partes de Europa, y la llegada de los humanos modernos (según ciertos estudios la llegada de los humanos impidió que los neandertales resurgieran después del regreso a condiciones climáticas benévolas[10]).

El evento HE4 coincidió con algunas grandes erupciones volcánicas, ocurridas hace alrededor de 39.000-40.000 años: una grande, en la región de Campania (Italia), y otra más pequeña, en el Cáucaso (sur de Rusia). Estas erupciones habrían causado, por las enormes cantidades de cenizas expulsadas, un “invierno volcánico”, o sea una mini-edad de hielo, con una duración de varios años[11]. Es posible que las erupciones hayan contribuido a la desaparición de los neandertales de Europa centro-oriental, de manera que los humanos tuviesen vía libre para entrar en Europa. Por ejemplo, en Mezmaiskaya, en el Cáucaso, se encontraron restos de neandertales justo por debajo de un estrato de cenizas volcánicas correspondiente a una de estas erupciones, mientras que por encima de ese estrato ya no se encontraron más restos neandertales[12]. Esta hipótesis pudiera explicar tal vez en parte la desaparición de los neandertales, mas no por completo, ya que los humanos entraron en Europa antes de estas erupciones y al parecer no sufrieron tanto de los estragos de las erupciones. Además, los neandertales ya estaban desapareciendo de Europa cuando ocurrió la erupción en Campania, así que esta no puede haber sido el detonante de la extinción de los neandertales – aunque es posible que haya contribuido a la misma[13].

El evento Heinrich HE2 (hace 24.000 años, durante el período más frío de la última edad de hielo) puede haber coincidido con la desaparición de los neandertales en su último refugio, el sur de la península ibérica[14]. Después de este evento, la aparición de ocupación del área por humanos fue lenta, y su presencia escasa[15], de manera que la desaparición de los neandertales en la península ibérica no puede ser atribuida a la llegada de los humanos. Si la desaparición de los neandertales en la península ibérica ocurrió antes (por ejemplo alrededor de 32.000-33.000 años, tal como vimos arriba), esta desaparición no estaría relacionada a un evento Heinrich, pero sí con un período de inestabilidad climática[16].

Pero el frío afectó tanto a los neandertales como a los humanos. Tuvieron que enfrentarse a las mismas condiciones climatológicas adversas, pero los humanos lograron sobrevivir donde los neandertales no pudieron. Por lo tanto es necesario mirar más allá de los meros cambios climáticos para entender la desaparición de los neandertales: tendremos que preguntarnos por qué los humanos sí lograron mantenerse en vida, en condiciones ante las que los neandertales sucumbieron. Esto nos lleva a la segunda categoría de posibles causas del ocaso de los neandertales: aquellas asociadas a una competencia, directa o indirecta, entre los neandertales y los humanos.

Competencia de los humanos

Durante los períodos más fríos de las edades de hielo los neandertales fueron “empujados” hacia el sur de Europa y el Levante mediterráneo, donde las condiciones climatológicas eran más benévolas. En estos refugios pueden haberse encontrado con los humanos. No sabemos cómo puede haber sido tal encuentro. ¿Los humanos desplazaron a los neandertales? ¿Con o sin uso de fuerza? ¿O convivieron de alguna manera? Existen indicios de que hubo cierta violencia (ver abajo), pero también sabemos que se dieron casos de apareamiento entre humanos y neandertales (de lo que hablaremos en el próximo post).

Al parecer, los humanos contaron con ciertas ventajas con respecto a los neandertales. ¿Cuáles pueden haber sido? Existen unas cuantas hipótesis acerca de posibles ventajas que pueden haber tenido los humanos. Veamos algunas de estas.

“Los humanos tenían una cultura y tecnología superior”

Esta explicación es la que a menudo se da para la desaparición de los neandertales al llegar los humanos. Inclusive hay un modelo computacional reciente que confirma que humanos culturalmente superiores a los neandertales pueden haber reemplazado los neandertales, aun si su número inicial era más pequeño[17]. Pero modelos son modelos. Veamos ahora en más detalle distintos aspectos de la cultura, y veamos si de verdad los humanos eran tan superiores.

“Los humanos tenían cerebros más desarrollados y por lo tanto mayor capacidad cognitiva”

El volumen craneal de los neandertales era en la realidad mayor que el de los humanos (ver mi post del 23 marzo 2016), pero si se hace un ajuste por la mayor masa corporal de los neandertales y sus órbitas oculares más voluminosos, el tamaño corregido del cerebro neandertal era menor que el de los humanos. Esto puede haber resultado en una menor capacidad cognitiva de los neandertales[18]. Además, por la forma del interior del cráneo de los neandertales se puedo determinar que el área temporal de su cerebro (que corresponde a la cognición, incluyendo el lenguaje, la memoria y la función social) era más pequeña que la humana; de nuevo, proporcionando a los humanos una ventaja en capacidad cognitiva[19].

Hay evidencia de que la maduración de los neandertales era más rápida de la de los humanos (ver mi post del 23 abril 2016). De hecho, el cerebro humano madura muy lentamente: tarda más de veinte años en alcanzar su desarrollo completo. Entre las áreas del cerebro humano que terminan de desarrollarse de último, está el neocórtex, un área relacionada con el lenguaje. Es posible que en los cerebros de los neandertales, al madurar más rápidamente, esta área no estaba tan desarrollada, lo que puede haber resultado en una menor capacidad cognitiva, por ejemplo en cuanto al lenguaje se refiere[20].

Por otro lado, los restos de las culturas neandertales que se encontraron sí indican una cierta capacidad cognitiva. En mi post del 7 mayo 2016, dedicado a la cultura de los neandertales, se hizo referencia a adornos personales, a la ayuda dada a neandertales con discapacidad, y a entierros – todos indicios de capacidad cognitiva. Otro ejemplo es el de un abrigo rocoso (refugio) en Italia habitado por neandertales, en el que se encontró una diferenciación entre distintas áreas: una en la que se mataron y prepararon animales, y otra donde los neandertales comían y dormían. Se pensaba que la capacidad de organizar sus espacios era algo típico de los humanos, pero ahora sabemos que los neandertales tenían esa capacidad también[21].

 “Los humanos tenían lenguaje, los neandertales no”

El lenguaje obviamente no deja rastro en el registro arqueológico. Por lo tanto, se ha utilizado la calidad de las herramientas y expresiones artísticas de los primeros humanos en Europa para concluir que los humanos sí tenían un lenguaje, mientras que los neandertales no. Sin embargo, la evidencia genética, así como la forma del cerebro, el oído y el tracto vocal indican que los neandertales (y sus antecesores, el Homo heidelbergensis) ya tenían la capacidad genética y fisiológica para producir lenguaje[22]. Si tenían esta capacidad, lo más probable es que la hayan utilizado (ver también mi post del 19 mayo 2015).

“Los humanos tenían pensamiento simbólico, los neandertales no”

Así como en el caso del lenguaje, se ha sugerido que la relativa sofisticación de las herramientas y expresiones artísticas de los humanos cuando salieron de África pudiera indicar que éstos tenían un nivel cognitivo superior y que eran capaces del pensamiento simbólico[23]. Los neandertales, quienes no realizaron pinturas rupestres tales como las de las cuevas de Altamira y Lascaux, eran considerados inferiores, incapaces del pensamiento simbólico. Pero no es del todo así: tal como ya vimos en el post del 13 junio 2015, la transición al pensamiento simbólico moderno empezó antes de la aparición de nuestra especie. Se ha encontrado adornos personales y objetos de arte figurativa de épocas anteriores a la de nuestra especie, de áreas donde vivían sólo los neandertales[24]. En el post del 7 mayo 2016 vimos ejemplos de adornos y arte rupestre atribuibles a neandertales. Además, los Homo heidelbergensis, ancestros de tanto los humanos como los neandertales, utilizaban ya el ocre, probablemente para fines sociales o de adorno, lo que sugiere que no sólo los primeros humanos, sino también los neandertales utilizaban el ocre también[25].

 “Los humanos tenían herramientas más sofisticadas”

Los humanos que entraron en Europa se trajeron una cultura relativamente avanzada, caracterizada por herramientas de piedra más finas (hojas delgadas), herramientas de hueso, y figurinas artísticas. Esta cultura, llamada el Auriñaciense (y precedida por el Proto-Auriñaciense[26]; ver mi post anterior) contrasta con las culturas menos refinadas de los neandertales: el Musteriense y el Châtelperroniense. Se ha sugerido que las herramientas más finas y sofisticadas de los humanos les dieron una ventaja respecto a los neandertales, ayudando a los primeros a desplazar a los segundos. Sin embargo, un estudio experimental indicó que las hojas de piedra de los neandertales, más gruesas (lascas del tipo Levallois), eran tan duraderas como (o inclusive más duraderas que) las hojas más finas de los humanos; la única diferencia real siendo tal vez que las hojas de los humanos se dejaban fijar más fácilmente en lanzas y otros proyectiles[27].

En efecto, se ha planteado que los humanos tenían una mejor tecnología de enmangamiento (colocación de una punta sobre una lanza o pica), lo que resultaría en armas más eficaces para la caza (y que sería evidencia de una supuesta superioridad cognitiva de los humanos)[28]; sin embargo, se pudo comprobar que por lo menos varios grupos de neandertales utilizaban un pegamento complicado de hacer y muy eficaz, en base de resina destilada de la corteza de árboles, no inferior al pegamento utilizado por los humanos[29].

En cuanto a las herramientas de hueso: los neandertales también las elaboraban, aunque fuera esporádicamente[30].

Los humanos tenían herramientas distintas, pero parece que en términos generales las utilizaron para realizar con estas las mismas actividades que, con otras herramientas, realizaban los neandertales[31].

“Los humanos tenían mejores técnicas de caza”

Se ha propuesto que los humanos habían desarrollado la técnica de arrojar proyectiles (por ejemplo lanzas con puntas de piedra), y los neandertales no; lo que daría una ventaja a los humanos a la hora de cazar animales peligrosos. Esta hipótesis está apoyada por diferencias anatómicas entre los brazos de los neandertales y los humanos: la forma de los húmeros de los neandertales permite la conclusión tentativa de que estos no tenían costumbre de lanzar proyectiles[32]. También se ha detectado diferencias en el talón entre las dos especies, que proporcionan a los humanos una mejor capacidad para correr (por ejemplo para atrapar animales), y a los neandertales para caminar y saltar[33]. Sin embargo, a pesar de todo esto existe bastante evidencia de que los neandertales eran cazadores tan buenos como los humanos. Los neandertales eran cazadores audaces y bien organizados, que – presumiblemente actuando en grupos – lograban dar con animales grandes y peligrosos, tales como bisontes, rinocerontes y osos. En ambientes distintos cazaban a animales distintos. No era por ser malos cazadores que desaparecieron los neandertales[34].

La sofisticación de los métodos de caza de los neandertales pudo ser confirmada en el yacimiento de Jonzac (Francia), donde grupos de neandertales establecieron su base para interceptar las manadas de renos durante sus migraciones anuales[35].

En una cueva en Francia, habitada primero por neandertales y después por humanos, los restos fósiles de animales cazados indican que los dos sabían cazar los mismos animales[36]. Asimismo, cuando los humanos reemplazaron a los neandertales en Georgia no cambió la estrategia de la caza, y tampoco el éxito; lo que indica que las técnicas de caza de aquellos humanos no era mejor que la de los neandertales[37].

En Gibraltar ocurrió lo mismo. Inclusive, los neandertales de allí exhibieron cuatro comportamientos que generalmente se consideran característicos de un comportamiento moderno: explotaron una variedad amplia de recursos terrestres; explotaron recursos marinos; cazaron también animales pequeños, no sólo los grandes; y adaptaron sus patrones de caza a la temporada[38].

 “Los humanos tenían una dieta más variada”

También se ha propuesto que los humanos tenían una base de fuentes alimentarias más amplia que los neandertales, lo que les habría proporcionado una importante ventaja competitiva. Sin embargo, esto no parece haber sido así: los neandertales se adaptaban a comer los alimentos que encontraban – aunque está claro que les encantaban los animales grandes. Los primeros humanos en Europa mostraron más bien una menor flexibilidad a la hora de alimentarse[39]. ¿Quiénes habrán tenido la ventaja? ¿Los humanos, al parecer capaces de encontrar sus alimentos preferidos aunque cambiaran las condiciones? ¿O los neandertales, que adaptaban sus dietas a lo que encontraban en su entorno?

Un estudio de los isótopos de carbono y nitrógeno en huesos indicó que, para los neandertales de Europa central, los herbívoros grandes constituían la principal, o única, fuente de proteínas; mientras que las fuentes de proteínas de los humanos que llegaron a Europa central hace unos 40.000 años, eran más variadas, e incluían peces (de agua dulce)[40]. Sin embargo, se sabe que otros grupos de neandertales se alimentaban de otras fuentes: peces y mariscos en el caso de los neandertales en Gibraltar[41], y animales pequeños (aves, pescado) en, por ejemplo, la Ardèche en Francia, ya hace 125.000-250.000 años, o sea mucho antes de la llegada de H. sapiens a Europa[42].

Al parecer los neandertales eran principalmente carnívoros. Pero no desdeñaron los vegetales: tal como vimos en el post de 23 abril 2016, los neandertales ingerían también alimentos de origen vegetal, dependiendo de las condiciones y la disponibilidad de tales alimentos[43].

También se ha propuesto que, más allá de ser carnívoros, los neandertales pueden haberse vuelto caníbales en tiempos de escasez de alimentos. Ya vimos en el post del 7 mayo 2016 que hay indicios de canibalismo entre neandertales[44]. Un modelo sugiere que, al entrar en Europa individuos no caníbales (los humanos), los caníbales (los neandertales) se replegaron hasta ser reemplazado por los no caníbales[45]. (Hay evidencia de que los primeros humanos en Europa deshuesaban a sus muertos, por ejemplo en la Crimea, pero esto parece haber tenido fines sociales o rituales, no de alimentarse[46].)

Un estudio de huesos de conejos en yacimientos arqueológicos en Iberia mostró que desde hace unos 30.000 años los conejos formaron una parte importante de la dieta, mientras que antes de aquel entonces se comían raramente, a pesar de ser el conejo un animal muy común en Iberia. Este cambio coincide con la desaparición de los neandertales y su reemplazo por los humanos, lo que sugiere que los neandertales no eran capaces de, o no estaban interesados en, cazar los conejos. Más bien preferían cazar mamíferos grandes tales como los venados, que proporcionaban mucho alimento a cambio de un esfuerzo relativamente pequeño. Pero a partir de hace 50.000 años, los mamíferos grandes empezaron a escasear en Iberia, dejando a los neandertales con menor acceso a su fuente de alimentación predilecta, y al parecer sin la capacidad de cazar conejos – algo que requiere de herramientas sofisticadas, tales como trampas. Los humanos, por el contrario, sí eran capaces de cazar conejos, tal como demuestra la gran cantidad de huesos de conejo asociados a sus campamentos. Es posible que la incapacidad de los neandertales de cazar conejos cuando empezaron a escasear los animales grandes, haya contribuido a la desaparición de los neandertales[47].

 “Los humanos se adaptaron con mayor facilidad a condiciones nuevas”

Se ha sugerido que los neandertales desaparecieron por no ser capaces de adaptarse a condiciones distintas; mientras que los humanos sí eran capaces de adaptarse, y por lo tanto sobrevivir donde los neandertales perecieron. Pero hay unos cuantos ejemplos de la flexibilidad de los neandertales.

Los neandertales inventaron nuevas técnicas de producción de herramientas líticas. La técnica Levallois por ejemplo (ya mencionada arriba), fue desarrollada hace unos 300.000 años, combinando dos técnicas que los neandertales utilizaban anteriormente. En esa misma época, los neandertales lograron colonizar regiones en Europa central y oriental donde, por las marcadas diferencias estacionales, los homínidos anteriores no habían logrado asentarse[48].

Los neandertales sabían ajustar sus estrategias de caza cuando necesario: cuando, alrededor de hace 70.000 años, se dio un cambio de pluviosidad en el actual Israel y las gacelas descendieron hacia las zonas bajas, los cazadores neandertales las siguieron[49].

“Los humanos eran más móviles y tenían redes sociales más amplias”

En el Cáucaso, los primeros humanos utilizaron herramientas elaboradas de piedras provenientes de lugares lejanos, por ejemplo del otro lado de las montañas, mientras que esto no se vio en el caso de los neandertales. Esto implicaría una mayor movilidad de los humanos con respecto a los neandertales, y/o más contactos con otros grupos[50]. También es posible que los humanos tenían una mejor habilidad de orientarse y de navegar por las tierras que habitaban; lo que ayudaría en mantener contactos con otros grupos de humanos[51]. Sin embargo, en otros casos los neandertales sí parecen haber sido móviles[52], y se han reportado para el Paleolítico Superior en Europa (época en la que el continente fue habitado por los neandertales) distancias de transporte de herramientas líticas de más de 300 km[53]. Además, un estudio biomecánico de las tibias de los neandertales y de humanos antiguos indicó que ambos estaban acostumbrados a recorrer grandes distancias[54], y un estudio de isótopos de estroncio en el diente de un neandertal de Grecia encontró que éste vivió a una distancia de por lo menos 20 km de donde murió[55].

Un estudio de la movilidad de los neandertales y los humanos en Europa, basado en el análisis del desgaste de las herramientas combinado con modelado computacional, mostró que era idéntica: en tiempos de un clima templado y relativa abundancia de alimentos, ambas especies se desplazaban por áreas grandes, no limitadas por barreras ambientales; mientras que en épocas de hielo no podían desplazarse tanto, estando limitadas las zonas habitables a algunos refugios, pero en la búsqueda diaria de alimentos ambas especies recorrían más distancia[56].

“Los humanos tenían mejor división del trabajo”

Por “división de trabajo” se entiende la separación de tareas entre hombres y mujeres, y entre jóvenes, adultos y mayores. Las tribus actuales de cazadores-recolectores tienen tales divisiones del trabajo, con actividades típicamente masculinas y otras femeninas. La caza, por ejemplo, suele ser típicamente masculina, mientras que las mujeres se dedican más a la recolección de frutos, tubérculos y vegetales, así como la confección de ropa. La única evidencia que tenemos hasta la fecha de una división del trabajo de los neandertales proviene de sus dientes: los dientes anteriores de ambos sexos presentan estrías, probablemente causadas por el uso de los dientes como “tercera mano” durante la realización de labores tales como la elaboración de herramientas o ropa, pero las estrías en los dientes de hembras son más largas que las de los dientes de los varones. Esto hace pensar que los dos sexos realizaban, por lo menos en cierta medida, tareas distintas[57]. Pero en otras actividades los dos sexos participaban por igual: el hecho de que los esqueletos neandertales suelen mostrar evidencias de fracturas – los de hembras y jóvenes así como los de adultos varones –, sugiere que toda la familia estaba ayudando en la caza[58].

“Los humanos iban mejor vestidos”

Otra hipótesis afirma que los neandertales eran cazadores tan buenos como los humanos, y que estaban mejor adaptados al frío, pero que no tenían la capacidad de coser y así confeccionarse ropa caliente. Los humanos, por otro lado, sí eran capaces de esto según esta hipótesis, lo que les permitió a los humanos sobrevivir en temperaturas frías, contra las que los neandertales no tenían resistencia. Se sugiere que las herramientas líticas finas que los humanos eran capaces de elaborar y los neandertales no, no servían para la caza, sino para coser pieles y así convertirlas en vestidos calientes[59].

Sin embargo, varios indicios apuntan a la capacidad de los neandertales de hacerse vestidos utilizando las pieles y el cuero de los animales cazados. Tal como vimos en el post del 23 abril 2016, los neandertales tenían herramientas líticas cuya forma sugiere que se utilizaban para limpiar pieles e inclusive es posible que conocían el hilo. Además, la musculatura de los brazos derechos de los neandertales varones es más consistente con tareas arduas del hogar, tales como la preparación de pieles, que con lanzar proyectiles. Por lo tanto, es de suponer que los neandertales tenían la capacidad de vestirse.

“Los humanos tenían perros”

Aun no se sabe con seguridad cuándo aparecieron los primeros perros domesticados (hay quienes aseveran que puede haber sido hace entre 27.000 y 40.000 años[60]), pero sí está claro que en la compañía de su perro el humano se convirtió en un cazador formidable. Si los neandertales todavía existían cuando los humanos empezaron a tener sus perros, pueden haberse visto fuera de la competencia con los humanos[61].

“Los humanos tenían mayor resistencia a las enfermedades contagiosas”

Otra teoría postula que los neandertales no desaparecieron por alguna incapacidad de adaptarse a condiciones adversas o de defenderse de los humanos, sino que su extinción se debe a las enfermedades contagiosas que trajeron los humanos. Así como, en el siglo XVI, los indígenas en las Américas perecieron por no tener resistencia contra las enfermedades traídas por los españoles, los neandertales pueden haber sucumbido ante las enfermedades de los humanos[62]. Entre las enfermedades tropicales que los humanos pueden haber traído a Europa y a las que los neandertales no tenían una respuesta inmunológica adecuada, se encuentran la tuberculosis, ciertas formas de herpes, y úlceras estomacales[63].

¿Neandertales ahumados?

Una última hipótesis que pudiéramos mencionar, que no está relacionada ni al clima ni a los humanos, es la que implica a la contaminación ambiental en la desaparición de los neandertales. Se postula que una exposición prolongada a los contaminantes del humo de los fuegos en las cuevas, reflejada en los compuestos químicos en el cálculo dental de algunos neandertales[64], puede haber afectado la salud de estos individuos[65]. Sin embargo, en aquellos tiempos también los humanos vivían en cuevas y estaban expuestos a los mismos humos, así que esta hipótesis parece tener poco poder explicativo.

Conclusión

De esta enumeración se puede concluir que los neandertales en la realidad no eran tan inferiores a los humanos; en muchos sentidos eran bastante iguales. Ninguna supuesta causa de la extinción de los neandertales, por si sola, resulta creíble, ya que la superioridad de los humanos no está tan clara[66]. Además, es difícil imaginarse que los neandertales desaparecieron sólo, por ejemplo, por no ser tan móviles como los humanos. Más probablemente la desaparición de los neandertales no se debe a una sola causa, sino a una combinación de factores que tal vez por si solos no conducirían al fin de una especie tan resistente como lo eran los neandertales, pero que al ocurrir varios conjuntamente fueron fatales.

Además, es probable que los factores que causaron la desaparición de los neandertales en, por ejemplo, el Levante mediterráneo hayan sido distintas a las que resultaron en el ocaso de los neandertales en Europa central.

Enfrentamientos

La competencia entre los neandertales y los humanos puede haber sido más bien directa: algunos consideran que la desaparición de los neandertales se debió a enfrentamientos directos entre las dos especies. Traen a colación indicios tales como la incisión profunda encontrada en una costilla de un neandertal varón que vivió hace 50.000-75.000 años, hallado en la gruta de Shanidar en Iraq, y que falleció poco después de que se produjera la incisión. Esta incisión puede deberse a distintas causas, pero pruebas indican que es consistente con el impacto – aunque de baja energía – de una lanza con punta de piedra tallada. Puesto que, según las evidencias disponibles, los neandertales no utilizaban lanzas pero los humanos sí, es posible que tenemos aquí un caso de homicidio: un humano matando a un neandertal[67].

Otro posible caso de violencia humana hacia los neandertales fue encontrado en la cueva de Les Rois (Francia). Allí se halló, conjuntamente con restos fósiles humanos, la mandíbula de un niño con rasgos tanto humanos como neandertales (puede haber sido un neandertal, o un descendiente de un apareamiento entre neandertal y humana). Incisiones en el lado interior de la mandíbula sugieren que se le había cortado la lengua. Esto puede haber ocurrido después de la muerte del niño, y obviamente se desconoce la razón del acto. ¿Fue un acto de canibalismo, de sacrificio, u otra cosa[68]?

Superioridad numérica

En un respecto los humanos eran claramente superiores a los neandertales: en número. Posiblemente fue una superioridad numérica la que causó que los humanos lograran desplazar a los neandertales. Se estima que la relación entre la cantidad de humanos y la de los neandertales fue de diez a uno[69]. Esta superioridad numérica puede haber sido causada por la entrada en Europa de un gran número de colonos desde el Levante mediterráneo. Alternativamente (o además), la superioridad numérica de los humanos sobre los neandertales puede haberse debido a una menor mortalidad de los humanos (o sea, que vivían más años) y una mayor fertilidad (o sea, que tenían más hijos).

Una hipótesis para una mayor fertilidad de los humanos se basa en la edad del destete de los infantes, que para los humanos es en promedio 2,3-2,6 años y para los chimpancés 5,3 años. La edad del destete determina el espaciamiento entre dos partos: con un destete de 2,3 años, una mujer pudiera parir cada tres años aproximadamente. Se pensó que, si en el caso de los neandertales el destete ocurría más tarde que en el de los humanos, las hembras neandertales podían parir menos veces en su vida y por ende, tener menos hijos. Sin embargo, no parece haber sido así: en el caso de un neandertal que murió joven se pudo determinar, gracias a un estudio detallado del crecimiento de un diente, que su destete había ocurrido a los 1,2 años – antes inclusive que el destete humano[70].

Pero sí es posible que la mortalidad de los humanos haya sido menor. Por un lado, en muestras de huesos fósiles de humanos tanto como neandertales hay una escasa presencia de adultos mayores de unos 40 años, lo que indica que ni los humanos ni los neandertales solían alcanzar esa edad[71]. Por otro lado, se determinó, basado en estimaciones de edades a partir de los dientes, que sólo un tercio de los neandertales eran adultos “maduros” cuando murieron (mayores de aproximadamente 30 años, que en principio podían tener nietos), mientras que en el caso de los primeros Homo sapiens la relación era opuesta: dos tercios de los muertos eran adultos maduros. Esto implica que los humanos tenían más probabilidad de procrearse que los neandertales. Además de esto, la presencia de tantos adultos maduros tenía otra implicación importante: los mayores de edad – muchos de ellos abuelos ya – no sólo podían ayudar a sus hijas en las tareas del hogar y la crianza de los nietos, sino que con su mayor experiencia podían traspasar el conocimiento de una generación a otra, contribuyendo así a la revolución cultural que en Europa ocurrió hace unos 40.000 años, con la llegada de las expresiones artísticas de las que hablamos en el post del 13 junio 2015 [72].

¿Por qué habría sido menor la mortalidad de los humanos? Esta pregunta nos remite a la enumeración, presentada arriba, de las posibles causas por las que los humanos pueden haberle ganado terreno a los neandertales. De nuevo, probablemente no fue una sola causa la que les dio a los humanos la superioridad sobre los neandertales; puede haber sido cualquier combinación de causas, y en lugares distintos las causas pueden haber sido distintas.

¿Desplazamiento o absorción?

Cuando los humanos entraron en Europa, era plena edad de hielo y por lo tanto los neandertales se encontraban en su mayoría en la parte sur del continente, puesto que en el norte las condiciones eran demasiado frías para sobrevivir. Así que prácticamente no había alternativa: los humanos y los neandertales deben haberse encontrado a menudo, en busca de las mismas fuentes de alimentación. Al encontrarse con ese competidor, los neandertales pueden haber seguido varias estrategias: pueden haber luchado contra ellos por acceso a los alimentos, haberse mantenido aislados de los humanos en las áreas por ellos colonizadas, o haberse desplazado hacia áreas donde los humanos todavía no habían llegado.

Pero los grupos de neandertales, que eran pequeños y pocos, también pueden haber sido absorbidos por la población humana, que era tanto más grande. Un modelado realizado del encuentro entre las dos especies indica que al encontrarse ocurrió cierto apareamiento entre las especies, con la consecuencia de que la población de los neandertales, que era mucho más pequeña de la humana, fue absorbida por las poblaciones humanas. De ser así, la desaparición de los neandertales no se debió a una supuesta inferioridad de los neandertales (aunque la mayor cantidad de humanos pudiera implicar cierta superioridad), sino al hecho de que más bien los neandertales y los humanos tenían estrategias de supervivencia parecidas, de manera que se encontraron a menudo y los neandertales fueron absorbidos mediante apareamiento[73].

Los últimos neandertales

No se puede explicar de esta misma manera el ocaso de los neandertales en áreas remotas tales como Gibraltar, que sobrevivieron miles de años después de la desaparición de los neandertales en otras partes de Europa, la cual coincidió con la llegada de los humanos. Los neandertales “remotos” probablemente nunca estuvieron en contacto directo con los humanos. Por lo tanto, es preciso considerar otros mecanismos.

Posiblemente, la desaparición de los neandertales remotos se debe a razones genéticas: eran grupos pequeños, en los que necesariamente ocurría apareamiento entre individuos genéticamente relacionados, lo que causó la acumulación de defectos genéticos. De hecho, al parecer los neandertales ya estaban en declive antes de que los humanos entraran en Europa. Se determinó que, desde hace 48.000 años, la variabilidad genética de los neandertales era muy baja, lo que implica algún cuello de botella: una reducción importante de la población neandertal. Esta reducción ocurrió durante una de las épocas más frías de los últimos millones de años. Cuando llegaron los humanos a Europa, hace unos 40.000 años, se encontraron con una población neandertal con poca variación genética, ya afectada por una importante reducción poblacional previa[74].

Los eventos Heinrich resultaron en una desintegración de los refugios hacia donde se habían replegado los neandertales durante las épocas de hielo. Al desintegrarse los refugios, se fragmentaron las poblaciones neandertales, que probablemente de por sí ya eran pequeñas – en el orden de miles de individuos en total, no mucho más. Las poblaciones fragmentadas, aisladas, en entornos hostiles, corren un peligro real de desaparecer, o por lo menos sufrir cambios profundos en su organización y cultura, de manera que, al volver a mejorar las condiciones climatológicas, las poblaciones no logran recuperarse del todo, quedando afectadas por las condiciones adversas pasadas, y menos capaces de enfrentarse a un próximo período adverso. De esta manera se pudiera explicar cómo, como consecuencia de cambios climáticos, desaparecieran los neandertales – sin que haya que implicar a los humanos en esto.

Estudios genéticos recientes confirmaron esto. Se estima que, debido al hecho de que los últimos neandertales vivían en grupos pequeños, aislados entre sí, deben haberse acumulado en su material genético mutaciones dañinas, debido a la deriva genética y la endogamia. Esto pudiera haber resultado en una reducción de por lo menos 40% en la aptitud biológia (fitness) de los neandertales, o sea una disminución de la fertilidad en la misma proporción[75]. Tal disminución puede haber sido suficiente para causar una reducción paulatina del número de neandertales, hasta terminar en su desaparición.

Por cierto, esta hipótesis pudiera – en principio – aplicarse también a la desaparición de los neandertales en aquellas áreas donde éstos sí se encontraron con los humanos. En tal caso, no fueron los humanos, o los cambios climatológicos, los principales causantes de la extinción de los neandertales: habría que añadir la debilitación genética como otro factor crítico.

¿Por qué desaparecieron los neandertales? Una conclusión tentativa

Probablemente no sabremos nunca con seguridad cuál fue la razón por la que los neandertales desaparecieran de la faz de la tierra.

Tal como se comentó al inicio de este post, es preciso distinguir entre dos poblaciones de neandertales: los que se encontraron en zonas colonizadas por los humanos, y los que se quedaron fuera de estas zonas. Los primeros desaparecieron antes (hace alrededor de 40.000 años), y probablemente por otras causas que los segundos, que al parecer sobrevivieron unos miles de años más en sus refugios, y – por lo menos en algunos casos, tales como los neandertales de Gibraltar – desaparecieron antes de que llegaran los humanos a sus territorios. Por lo tanto, lo más probable es que no es una sola la causa del ocaso de todos los neandertales: deben haber sido múltiples, y no fueron las mismas para todas las poblaciones de neandertales.

En las regiones donde se encontraron los humanos y los neandertales, puede haberse dado casos de violencia. Pero también sabemos que ocurrió apareamiento entre humanos y neandertales. Es posible que hubo escaramuzas entre las dos especies por acceso a las mejores fuentes de alimentos; pero la competencia también puede haber sido más bien indirecta: los humanos pueden haber ganado la lucha por la supervivencia aumentando sus números con respecto a los de los neandertales, gracias a ciertas ventajas competitivas. Más que de una competencia, puede haberse tratado de un caso de dos especies compatibles, de las que una – menor en población – fue absorbida por la otra[76].

En los refugios, por otro lado, el ocaso de los neandertales pudiera explicarse como la consecuencia de debilitación genética, resultado de la fragmentación de poblaciones y reducción en el número de individuos, en condiciones complicadas (el período más frío de la última edad de hielo). Esto puede haber jugado un papel también en la desaparición de los neandertales en las áreas colonizadas por los humanos.

¿De verdad desaparecieron los neandertales?

Pero, ¿desaparecieron de verdad los neandertales? ¿Tal vez hay todavía neandertales entre nosotros? Hay quienes plantean que aun pudieran existir neandertales en algún lugar recóndito. Pero si dejamos de lado tales conjeturas, podemos afirmar que sí hay un lugar recóndito donde se encuentran restos de neandertales: en nuestro propio ADN. Porque en cierto sentido, los neandertales nunca desaparecieron por completo: la mayoría de los humanos actuales llevamos un trozo de ellos en nuestro material genético. En el próximo post hablaremos de esto en más detalle.

 

Nota: la foto en el encabezado del post muestra una de las estructuras circulares, construidas por neandertales, encontradas recientemente en las profundidades de una cueva en Francia (ver nota 1).  Crédito: Etienne FABRE – SSAC. Fuente: http://hipertextual.com/2016/05/neandertales-construcciones-subterraneas-bruniquel-francia.

 

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